El Consejo Directivo de la Facultad de Derecho resolvió invitar de forma permanente al representante de los trabajadores no docentes al plenario del máximo organismo de gobierno de la casa de altos estudios. Comparto el discurso pronunciado, en dicha oportunidad, respaldando la iniciativa que fue aprobada por unanimidad.

Sra. Decana.– Gracias, consejero.
Tiene la palabra el consejero Halperín.
Sr. Halperín.- Señora Decana: es un honor para mí, en representación de la mayoría del claustro de graduados de esta Facultad, poder participar de esta sesión del Consejo Directivo a la que creo que no me equivoco si califico de histórica por lo que estamos por hacer.
Yo pertenezco a la generación de personas que participa de la vida de esta Facultad con la democracia prácticamente recién iniciada: ingresé en el año 89/90. Recuerdo muchos episodios de mi vida personal, de mi vida académica, de mi vida política, en estos últimos veinte y tantos años en donde siempre había un no docente al lado.
Me parece que tiene alguna vinculación con lo que conversábamos antes: con el debate que se produjo con relación a las ideologías o a los partidos políticos respecto de la denominación de las aulas y salones. No comparto el cariz que tomó el debate antes en este Consejo y creo que poco tiene que ver con lo que estamos por votar ahora.
Me parece que el proyecto presentado en su momento por el doctor Richarte, y que estamos acompañando con la votación  –entiendo que por unanimidad, en principio–, tiene mucho que ver con ese pluralismo del que antes hablaba el consejero Yannibelli; tiene mucho que ver con esa falta de participación político-partidaria en este Consejo.
Muchos de los trabajadores de esta Facultad y de esta Universidad son peronistas, muchos otros son radicales, muchos otros tienen otras afiliaciones políticas. Y recuerdo que en más de una oportunidad en los 90, cuando un gobierno del mismo color político-partidario de muchos de los trabajadores de esta Facultad intentó avanzar sobre la universidad pública, esos mismos trabajadores de esta casa, también peronistas, se pusieron codo a codo con nosotros para caminar por las calles de esta ciudad a efectos de defender esta universidad pública, autónoma, cogobernada y gratuita. De hecho, cuando esta Facultad tuvo que vivir episodios violentos  –lamentablemente– por barrabravas enviados por ese gobierno de ese color político, que ingresaban a esta casa con violencia para ejercer esa violencia contra quienes pensábamos distinto, fueron esos no docentes los que pusieron su cuerpo, al lado de los nuestros, a efectos de evitar los golpes que venían para nosotros. Lo hicieron sin preguntar y sin que les importara cuál era la ideología política que nosotros teníamos.
Estaban para lograr su finalidad: proteger esta Facultad, proteger esta Universidad y defender un derecho que en ese momento estábamos ejerciendo los que militábamos en esos días, pero que hoy pueden ejercer muchísimos otros: tal el caso de los estudiantes que están aquí sentados, como el de los estudiantes que todos los días siguen ingresando a una universidad que es pública, que es autónoma, que es cogobernada y que es gratuita, entre otras cosas, gracias a la lucha que dimos juntos los docentes, los estudiantes y los graduados de entonces con los trabajadores de esta Facultad y del resto de las unidades académicas de la UBA para frenar uno de los intentos más violentos contra la institución.
Me parece también, yendo a recuerdos más gratos, que como planteaba antes el consejero muchos de nosotros tenemos gratos recuerdos de ellos. Hemos crecido junto a los trabajadores no docentes. Como planteaba antes Pablo, efectivamente yo tenía el pelo largo y pedía por favor que me acompañara alguien a la cárcel para poner una urna a efectos de que los presos pudieran votar. ¿Por qué? Porque como estudiantes de esta Facultad pensábamos que tenían el mismo derecho a hacerlo que los que estábamos en el medio libre. Pocos estudiantes querían acompañarnos; pocos estudiantes, sobre todo de las otras agrupaciones políticas, querían acompañarnos a la cárcel, entre otras cosas porque tenían miedo de entrar a un hábitat que en general nos resulta ajeno a la mayoría de los que tenemos la suerte de no haber pasado nunca por esos laberintos de terror. Y fueron los compañeros no docentes los que también garantizaron que esas elecciones pudieran hacerse. Son los compañeros no docentes los que garantizan aun hoy que esas elecciones se puedan hacer.
Son los mismos compañeros no docentes que entiendo yo, como planteaban antes, deberían tener el derecho a poder votar también en este Consejo Directivo y en el Consejo Superior. ¡Sepan ustedes que van a tener en este consejero un militante de esa causa para que ojalá, en la próxima Asamblea Universitaria que elija Rector, los no docentes tenga derecho  a la voz pero también al voto, así puedan participar de la elección de las máximas autoridades de esta Universidad y, por lo tanto, también de las autoridades de esta Facultad cuando estén en condiciones de hacerlo!
Sepan ustedes  que éste no es solamente un compromiso personal: es un compromiso del bloque de graduados al que represento y de los muchos compañeros estudiantes, o no estudiantes, que han participado de la vida institucional de esta Facultad durante los últimos veinte y tantos años.
Y sepan ustedes también que para mi es un honor –un verdadero honor– ser uno de los consejeros que puede acompañar el  impulso de este proyecto y que puede participar hoy de una sesión con su voto para que ustedes puedan estar sentados acá y no sean más un sector que no tenía voz para plantear sus derechos.
Los considero parte de la familia de esta Facultad. Obviamente no tenemos coincidencias en todos los temas, como no las tenemos entre nosotros, como no las tenemos entre los distintos claustros. Pero toleramos, convivimos, aprendemos y crecemos fundamentalmente gracias a que esas diferencias puedan ser siempre planteadas en ámbitos democráticos; gracias a que la democracia salva esas diferencias y nos da nuevas oportunidades cuando los resultados no son los que nosotros buscamos.
Es este espíritu el que nos lleva a impulsar, acompañar y votar el proyecto que hoy se pone a consideración de este Consejo. Y es este espíritu el que entendemos que ustedes van a saber utilizar en el mejor provecho para que los trabajadores de esta Facultad puedan ser escuchados por todos nosotros en el lugar donde ustedes merecen ser escuchados: en las sesiones del máximo órgano de esta Facultad.
Efectivamente, somos las máximas autoridades de esta Facultad y representamos a los tres claustros que hasta este día tienen la oportunidad de alzar su voz para plantear las cuestiones que consideramos que deben ser planteadas. Espero que a partir de hoy ustedes empiecen a ganar los derechos que deberían haber tenido desde un principio.
Soy parte del reformismo universitario; soy parte de la generación que impulsó los cambios más trascendentes en  la enseñanza del Derecho en la vida de esta Facultad en los últimos veinte y tantos años; soy parte del proyecto político que hoy encabeza la decana Mónica Pinto y que, si todo sale bien, los va a tener a ustedes sentados al lado nuestro como uno más.
Muchísimas gracias. (Aplausos en la barra.)
Sra. Decana.- Gracias, consejero.  Leandro Halperin Leandro Halperin

FACULTAD DE DERECHO
Consejo Directivo
Acta N° 46 22 de mayo de 2012

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