Semanas atrás la salida de detenidos a disposición del Servicio Penitenciario Federal para participar de actividades políticas organizadas por la agrupación oficialista “Vatayón Militante”, produjo un fuerte debate en la opinión pública por la alarma generada porque responsables de delitos resonantes y recientes integraban la lista de beneficiarios.

Alexis Retamal Jara, luego de la paliza que recibió en la Unidad de Detención 11 de Neuquén

Corresponde diferenciar antes de introducirnos en la cuestión, el proceso de identificación y sanción de aquellas personas que cometan un delito de la ejecución de la pena que el ilícito merezca. Así entonces, una vez que la sentencia judicial responsabiliza a una o mas personas por la autoría de un hecho repudiado por la legislación penal, se determina una condena que en ocasiones significa la pérdida de la libertad durante un tiempo máximo determinado. Esta sanción debe ejecutarse bajo los preceptos establecidos por nuestra Constitución Nacional que en la primera parte del artículo 18 establece que: Quedan abolidos para siempre… …, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”.

A su vez los acuerdos internacionales en la materia y la legislación interna establecen cual debiera ser su finalidad, al respecto es ilustrativo lo expresado por la Ley 24.660, llamada de Ejecución de la Pena, que en su artículo 1º dice que: “La ejecución de la pena privativa de libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad. El régimen penitenciario deberá utilizar, de acuerdo con las circunstancias de cada caso, todos los medios de tratamiento interdisciplinario que resulten apropiados para la finalidad enunciada”. Completando este concepto el artículo 2º profundiza en la cuestión cuando expresa que: “El condenado podrá ejercer todos los derechos no afectados por la condena o por la ley y las reglamentaciones que en su consecuencia se dicten…”.

Se crea que la cárcel es el lugar donde se resocializarán aquellos individuos que han transgredido la moral hecha norma o se crea en la cárcel como un espacio destinado a aumentar la vulnerabilidad de los seleccionados y someter a los excluídos, lo cierto es que el sistema penal daña a la sociedad que pretende proteger, ya que reproduce las conductas que sanciona y margina, casi definitivamente, a sus prisioneros de cualquier expectativa y posibilidad de alcanzar con medios legítimos, los objetivos que hayan imaginado en su plan de vida. Más