En el acto del 9 de Diciembre, donde paradojicamente se pregonaba la defensa de los Derechos Humanos, la Presidente de la Nación expresó:
“Jueces sin responsabilidad, dejan en libertad a personas que vuelven a delinquir, a matar, o a violar”
Resulta lamentable oir de quien tiene la responsabilidad de conducir los destinos de la Nación, argumentos ya utilizados por los sectores mas reaccionarios de nuestra sociedad, argumentos que por otra parte han fracasado cuando fueron transformados en políticas públicas de la mano de Menem, Duhalde, Ruckauf, o las reformas aplicadas por este gobierno luego de la muerte de Axel Blumberg.
La reincidencia es pluricausal y en ocasiones existen sentencias judiciales que no colaboran con evitarla, pero si de algo no caben dudas, es de la nociva influencia del sistema penitenciario argentino.
Las cárceles argentinas no colaboran con una vuelta al medio libre no conflictiva, peor aún favorecen la reiteración en el delito. Son constantes las situaciones de violencia institucional, corrupción y violaciones a los Derechos Humanos que conspiran contra los objetivos declamados por la pena privativa de libertad.

La ejecución de la pena y por lo tanto la labor que se desarrolle con los privados de libertad, es responsabilidad del Poder Ejecutivo; y en estos 9 años poco ha cambiado en el Sistema Penitenciario Argentino como para imaginar que el futuro de aquellos recluidos en prisión va a ser con oportunidades de burlar el “abismo de lo inevitable”, aquel que imagina para aquellos, volver al lugar donde el tiempo se queda quieto lleno de temor por la presencia del horror.
Expresiones como las vertidas por Cristina Fernandez de Kirchner, muestra y demuestra la peor de las hipócritas caras de un Estado que prioriza atender privilegiadamente las consecuencias antes que las causas.
Evadiendo la responsabilidad que les cabe, nuestros gobernantes nos llenan de incertidumbre y preocupación porque el futuro, no parece que fuera a ser mejor que el presente.
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