La verdad es que el Kirchnerismo muchas veces me da miedo. Por ejemplo cuando veo el uso que le dan a la AFIP, lo que pasa con los QOM, o lo escucho a Anibal Fernanadez.
Me preocupa porque usan un discurso con el que se coincide fácil. ¿Quien puede estar en contra de Democratizar la Justicia o desmonopolizar los medios de comunicación?. Me preocupa también cuando hacen en vez de hablar porque hacen lo contrario de lo que dicen, no quieren democratizar ni desmonopolizar nada, sólo buscan controlar lo que les importa, hacerlo propio. Y si se vuelve propio, despedazan su capacidad crítica. Anulan la individualidad bajo las órdenes de un ser superior e incuestionable; la llaman La Jefa, se llaman a si mismos soldados.
Disciplinar se vuelve esencial cuando no se convence, entonces juegan a la guerra buscando enemigos y cuando no aparecen reviven viejos o inventan nuevos.
A veces siento alguna contradicción, porque en ocasiones eligen algunos que no me caen nada bien. Pero cuando se empiezan a parecer a los que critican, bastante seguido por cierto, no se puede coincidir; no todo es lo mismo ni todos somos iguales. El Estado no puede alcanzar sus objetivos haciendo lo que la ley prohibe, ni siquiera cuando el objetivo es loable, no es lo mismo el terrorismo que el terrorismo de Estado.
Si los gobiernos no respetan el acuerdo que da origen a los Estados entonces todos estamos en peligro, también ellos porque los que vengan podrían usar las mismas herramientas para poder vengarse del presente en un futuro que inexorablemente llegará.
Y si, a veces me dan miedo.
Pero no es un miedo que paralice.
Es un miedo que rebela, moviliza.
Les pido que paren un poco, que se enojen menos. Pensar distinto no es motivo suficiente para abusar del poder, que coyunturalmente otorga la Democracia, contra los que disienten en todo o parte de lo hecho por el oficialismo.
Y si no quieren es una pena, porque igual todo tiene un final. Nos vamos organizando y estamos construyendo puentes donde otros, solo hacen paredes.

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