Abordar responsablemente la cuestión de la inseguridad en nuestro país requiere de consensos muchos amplios que el obtenido de una mayoría circunstancial, que por supuesto brinda legitimidad a un gobierno pero no dota del imprescindible carácter de política de estado a sus acciones.
Es innegable el aporte de la sociedad civil y de múltiples áreas del Estado para mejorar el trabajo previo y asegurar la implementación de los acuerdos a los que se arriben en el parlamento, el lugar donde se encuentran los representantes del pueblo y de las provincias.
Sea cual fuese el partido o alianza que gobierne debe asumir el compromiso de llevar adelante las acciones que emanen de los consensos que se alcancen, sin demagogia ni oportunismo. Solo así podremos tener la posibilidad de construir sociedades pacíficas, tolerantes e igualitarias.
La semana que pasó, el gobierno debatió consigo mismo una serie de reformas legislativas al sistema de justicia, el camino inverso al que recorrieron para producir el proyecto de nuevo código penal.
Como la mayoría de las veces, apenas si toleró las suaves críticas del CELS. Una pena si de verdad pretenden solucionar los graves problemas que aún persisten.
Luego de diez años de kirchnerismo si algo queda claro es que si quieren mejorar la situación existente no podrán hacerlo solo con sus ideas y sus ejecutores. No supieron, no quisieron o no pudieron.
El artículo de hoy en página 12 que publica Horacio Verbitsky contiene algunos aportes en ese sentido, va ser necesario despojarnos de prejuicios sin abandonar nuestros principios. Tan necesario como imprescindible.
Y si alguien se pregunta por qué ahora, la respuesta es sencilla. ¿Por qué ahora no?

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-240938-2014-03-02.html

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