Estuve en Junin conversando sobre cárceles y seguridad con vecinos, autoridades del poder judicial, del colegio de abogados, estudiantes, futuros agentes penitenciarios y representantes de los partidos políticos y de las fuerzas vivas de la ciudad en una actividad organizada en la Facultad de Derecho por los partidos políticos que integran UNEN.

Diario La Verdad, 16 de agosto de 2014

“Nuestro sistema carcelario está pensado para causar el daño que provoca”
 
El especialista estuvo anoche en la UNNOBA donde habló sobre la situación del sistema penitenciario bonaerense. “Lo que pasa es el resultado del objetivo buscado por las autoridades”, destacó.
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El Consejero Directivo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y Director del Programa UBA XXII sobre enseñanza universitaria en cárceles, Leandro Halperín, estuvo ayer en la UNNOBA invitado por la Mesa local del Frente Amplio UNEN, para disertar sobre el estado del sistema carcelario bonaerense. “Está pensado para causar el daño que provoca”, sintetizó.

Según, que dialogó con LA VERDAD antes de la charla, la situación está más que clara: las políticas llevadas adelante en materia carcelaria son erradas, por deficiencias políticas o porque se buscó el resultado que tenemos. “La cárcel es un lugar, que no solo hacina personas, sino que condiciona falsas identidades. Las políticas públicas tienen más que ver con mantener cárceles tranquilas que sociedades seguras”, señaló.

El especialista dijo que lo que “les interesa a los que controlan esos espacios es que no nos enteremos de lo que allí sucede. Y a nosotros lo que nos interesa es que lo que pase nos beneficie a todos, a los que están adentro y los que están a fuera, para vivir en paz”.

Hoy el sistema carcelario hace muy difícil que alguien que ingrese a él pueda recuperarse socialmente. “El que lo hace no lo hace por el Estado, sino por su propio esfuerzo. A la interacción con la familia, a las universidades y a organizaciones civiles. Pero sin lugar a dudas ni la cárcel, ni las políticas ayudan a que la reincidencia baje en el país”, confirmó.

“El Estado delegó lo que pasa en las cárceles en una fuerza de seguridad represiva y militarista como lo es el Servicio Penitenciario. Es una fuerza autoritaria, antidemocrática, preparada para dañar, forjada en lo peor de nuestra tradición. Y está cumpliendo su objetivo, que es dañar”, aseguró.

Y agregó: “en base a eso logra beneficios, que no son los que les pide la sociedad. Pero en torno a esas políticas hay un negocio millonario, el Estado ha cambiado el control de esos espacios, donde se generan estas asociaciones ilícitas, para tener tranquilidad. Cuando no la tienen, cambian las conducciones, pero no los contenidos de esos espacios. Lo que se les pide es lo mismo”.

Aseguró que además de ser un error es un delito “que ni siquiera nos da tranquilidad”, porque ya se sabe lo que sucede.

“En nuestro país no hay cárceles para siempre y nos damos cuenta de eso cuando el preso vuelve a la calle”, concluyó.

Halperín dijo que se necesitan otro tipo de cárceles “pensadas en el futuro y no en el presente. Pensando en cómo vamos a trabajar con esos hombres y mujeres, para darles herramientas, para que su vuelta al medio libre sea armónico. Las cárceles actuales no están hechas con ese fin”.

Por último dijo que “el servicio penitenciario debe ser una fuerza de seguridad, perimetral, para asegurar que todos cumplan la condena e intervenga en caso de ser necesario. Deben tener el mínimo contacto con los internos, todo lo demás deberían ser cuerpos profesionales externos, que no tengan dependencia jerárquica de los servicios penitenciarios. Absolutamente independiente”.

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