La Universidad Nacional de San Martín brinda educación en contextos de encierro. Lo hace con mucho esfuerzo y compromiso. En sus aulas ubicadas dentro de la Unidad 48 de la cárcel de máxima seguridad de José León Suarez, desde el año 2008, sus alumnos estudian sociología, se capacitan en oficios y participan de talleres.

Captura de pantalla 2015-09-01 a las 20.30.21La falta de oportunidades en el ayer de muchos de los habitantes de las cárceles argentinas, no justifica lo que los llevó a estar en prisión; aunque ayudan a entender sus causas y a implementar políticas públicas que las aborden con eficacia en su complejidad.

La educación y la capacitación para el empleo no son medicina contra el delito, pero colaboran para que la vuelta al medio libre pueda ser inclusiva, a la vez que son derechos que la pena no cercena y que el Estado tiene la obligación de asegurar.

Más Universidades Públicas entran en la cárcel, se suman a la pionera iniciativa de la Universidad de Buenos Aires, el Programa UBA XXII; llegan para quedarse, dan acceso a las herramientas que solo la educación brinda, garantizan derechos, igualan oportunidades y aportan a la construcción de sociedades democráticas y seguras.

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Para el diario La Nación, Sol Amaya estuvo con algunos de sus estudiantes y con Gabriela Salvini, la directora del proyecto, comparto con ustedes la nota realizada. (click aquí para la nota)

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