En Bastión Digital publicaron este artículo que escribí sobre la situación del sistema penitenciario después de la fuga de Alvear.

Captura de pantalla 2016-01-19 a las 14.25.08.png

¡Oh, libertad gran tesoro!

porque no hay buena prisión,

aunque fuese en grillos de oro.

Lope de Vega

 

La fuga de los hermanos Lanatta y de Victor Schilacci obligó al conjunto de la sociedad a observar una situación que la mayoría preferiría no mirar.

Tras los muros que ocultan a la prisión, el Estado se convierte en delincuente cuando hace, tolera y/o promueve lo mismo que reprocha a los más de sesenta y nueve mil presos que aloja; en las cárceles de nuestro país se mata, viola, tortura, venden drogas y roban en lugares que financiamos con nuestros impuestos, vigilados por funcionarios públicos que tienen como tarea evitar que todo eso pase. Y además motivar a los prisioneros con herramientas que les permitan, en su regreso al medio libre, integrarse de manera no conflictiva. Más

Anuncios